Puede que seas amante de los animales, pero que no te hayas decidido a adoptar uno, por diversos motivos:
Ya tienes demasiados animales en casa, pero quieres ayudar a que otros encuentren un hogar como el tuyo.
Pasas mucho tiempo fuera de casa y no te puedes responsabilizar de sacarlo 3 veces al día y de cubrir sus necesidades afectivas.
Tus hijos quieren tener un animal, pero tú no estás convencido/a porque nunca has tenido uno, o piensas que es demasiada obligación.
Vives en un piso de alquiler y no puedes tener animales.
Vives con tus padres y éstos no quieren tener un animal en casa.
Eres alérgico al pelo de los animales.
Otros motivos...
El apadrinar un animal sería como si fuera tuyo, pero se quedaría con nosotros. Tu pagarías su mantenimiento (comida, asistencia veterinaria, etc.) y nosotros te lo cuidaríamos.
Apadrinarlo quiere decir que te conviertes en su padrino o madrina, el animal quedaría vinculado a ti mientras dure el apadrinamiento o hasta que sea adoptado. Puedes venir a verlo los sábados por la tarde o llamarnos para preguntar como está. Queda claro que el fin del apadrinamiento es siempre transitorio, es decir, atender a sus necesidades vitales más inmediatas (comida y salud) hasta que encuentre un hogar. En ese caso, además de alegrarte por su suerte, tú tendrías derecho a seguir el apadrinamiento con otro animal que tú elijas.
La cuota que están ofreciendo los padrinos está en torno a los 60 € anuales (sale a 5 €/mes) que puede abonarse también de forma mensual (5 €/mes), trimestral (15 €/ cada 3 meses) o semestral (30 €/ cada 6 meses).
